II

La mañana me observa
ilusionada.
La tarde lo hace
con reproche.
La noche
me da la espalda.

5 comentarios:

Mencía Aranda dijo...

El reloj no da segundas oportunidades. Todo aquel tiempo que pasa no vuelve, y lo que es peor, permanece en nuestra memoria recordándonos lo que no hemos hecho.
Debemos aprovechar el momento, para que nadie nos de la espalda.

Quevedillo dijo...

Eso de que la noche te da la espalda es ahora, bandido. Te veo muy poeta últimamente. Me alegro de que desempolves tus obras y las muestres a todos.

Un saludo.

entrenomadas dijo...

Qué bello poema!!!

Un abrazo


PD ¿el autor o autora?, please?

Manchas de Tinta dijo...

Lo escribí y abandoné en un cajón hasta ahora. Un abrazo.

entrenomadas dijo...

Pues saca esa caja de cartón que tiene cosas muy buenas.

M